sábado, 16 de noviembre de 2019

La Autoayuda, un autoengaño lucrativo

Algunas Universidades han comenzado a facilitar espacios para darle cabida a prácticas claramente pseudo científicas relacionadas con terapias alternativas que se fundamentan en la autoayuda, pretendiendo dar respuestas a angustias existenciales que seguramente quedarán insatisfechas luego de disolverse los primeros efectos iniciales.

Desarrollar pensamientos y actitudes optimistas es una cosa buena,  sumamente básica y una actitud deseable que todos debemos desarrollar,  pero que resulta  insuficiente y vacuo si solo lo sostenemos con el hilo conductor típico del que se sujeta a la vida a base de mantras reafirmativos. 

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Cualquier persona que desee comenzar a tener una actividad de vida rentable debe ser todo menos indiferente,  indolente,  exclusivamente sentencioso y monotemático. Debe primero que nada aprender a escuchar,  observar y comprender el entorno, y ello equivale a decir que debe auscultar las pulsaciones del mercado en el que se desempeña.  
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Y al mercado no se le puede responder con banalidad vibracional autoafirmativa, inocua y claramente inefectiva. Hay que responder con ideas que aporten valor en el mundo real.  La gente que verdaderamente aporta a la sociedad no lo hace a base de mantras,  sino gracias a su competitividad y al valor que han logrado agregar a los objetos y servicios que ofrecen. 
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Muchas personas hacen cursos de formación para convertirse en cualquier variedad inimaginable de coach de diferentes tipos y estilos.  La moda que marca la tendencia actual en Venezuela es apuntarse en el CRP (Círculo de Realización Personal). Lo curioso es que con salvadas excepciones, escasamente la gente se da cuenta de la retórica baladí que lo caracteriza. Pero no es la única "escuela" con amplios seguidores, otras de uso menos extendido le hacen competencia o sirven de complemento  "terapéutico" adicional para retroalimentar divagaciones existenciales sin fundamento real. Desde la sanación por imposición de manos que propone el Reiki hasta la lectura de los chakras, resulta inquietante que muchos profesores y maestros adopten estos mecanismos que han sido inobjetablemente cuestionados por la ciencia. Muchas personas inteligentes y bien formadas lo emplean como parte de un fenómeno gregario que obedece a la súplica de un público cautivo por conocer novedades que puedan  dar respuestas a situaciones de crisis o angustia personal. Y se han convertido en nichos  con el objetivo de lucrar con base a una dimensión muy subjetiva de la sanación, que evoca sobre todo fantasías e ilusiones promisorias que asemejan a los conocidos efectos placebos que hace tiempo emplea la ciencia para identificar lo que funciona o no en una auténtica sanación.
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No basta la autoayuda,  es indispensable dominar otras herramientas,  modelos,  ideas y sobre todo tener un claro entendimiento del entorno en que operamos. Si solo nos concentramos en el pensamiento positivo,  tenemos que no resultará a la larga en una buena alianza para quienes desean salir adelante en la vida. 
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¿Hay que formarse y aprender nuevas herramientas?  Rotundamente si,  pero hay que saber elegir.  Muchas de las "escuelas" de autoayuda que surgen en medio de la crisis venezolana nos hacen recordar al Japón del siglo XVII sumergido en una crisis de poderes.  Todas las escuelas de esgrima y uso de la espada competían por el prestigio y por los alumnos.  La moda más reciente en ésta dinámica la presenciamos en la UCV, en la "Casa que Vence las Sombras" cuando en sus espacios albergó a miles de seguidores que buscaban mejorar su desempeño individual mediante la "activación de la glándula pineal".  Hace unos años,  en la década de los 90 finalizando el siglo XX la Orinoterapia era el último grito en terapias de autoayuda destinadas a la salud.  Su uso y efectos en la salud, siguen siendo polémicos, y es una práctica considerada por muchos como pseudo ciencia anti-higiénica.
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Es común ver que los estilos de todas estas escuelas pueden ser bastante dispares,  con miríadas de fundamentación singulares y con variable estructuración en torno a temas diversos. Pero lo que les proporciona uniforme horizontalidad  es el patrón del mantra  optimista reafirmativo, en medio de una pantalla de elementos diferenciadores, pero que sigue siendo pura finta y pura impostura, sin sólidas bases fundacionales. Diría seguramente Miyamoto Musashi de forma análoga a como sentenció al ver las escuelas para guerreros en artes marciales que brotaban como hierba ornamental en el Japón del periodo citado arriba: «son escuelas de abundantes flores con escasos frutos». Y por encima de lo meramente decorativo deberíamos puntualizar lo siguiente: son en esencia escuelas con escasa relevancia respecto a lo que debe ser una auténtica misión de vida para cualquier persona con inquietudes existenciales que considere cruciales para elegir el camino que le permita resolver cualquier encrucijada personal. 
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Muchas de estas actividades son reflejo de la realidad social contemporánea, y responden al constante cambio que se produce en la sociedad.   Como parte de esta realidad, vemos como las universidades han comenzado a dar apertura en sus espacios  a temas relacionados con el emprendimiento.  Una iniciativa loable, pero también muy desenfocada con la cultura que prevalece aún en nuestra nación, además de ser un intento reactivo ante  una realidad que nos oprime pero que aún no se ha sabido descifrar, y que solo parece anotarse en lo que se percibe como una moda a la que hay que plegarse porque es "lo que pide la gente". Es paradójico que las Universidades realicen esto  cuando aún siguen preparando a sus egresados como obedientes empleados, algo que no implica que debamos enseñar a soliviantar a la gente contra su futuro empleador,  sino a enmarcarse de forma más coherente con la circunstancia de "modernidad líquida" que ya vívidamente testimoniamos tantos ciudadanos. Esta característica amerita realizar un cambio de paradigma y convertirlo también en un objetivo de análisis que pueda conducir a nuestras universidades hacia la nueva era que se avecina en Venezuela, y no nos referimos al escenario de cambio político, cuya incertidumbre aún nos envuelve,  sino al cambio en la fundamentación de nuestra economía,  que tendrá que devenir por medio de una menor dependencia sobre el petróleo. 
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Las universidades deben comenzar a despojarse de cierta rigidez estructural tradicional que tanto las caracteriza,  y estimular además de lo académico, los aprendizajes  de otros elementos vitales que se requieren para afrontar la realidad que deviene en el futuro inmediato. Nuestros alumnos necesitan que le enseñemos también las cosas que no son fáciles de enseñar: 

 1. Agudizar el sentido de urgencia 
 2. Pensamiento crítico 
 3. Creatividad 
 4. Capacidad de esfuerzo
 5. Organización 
 6. Liderazgo
 7. Compromiso de Equipo
 8. Humildad, empatía y visión 
 9. Entrega desinteresada
10.Juicio y Ética 
11.Sesgo hacia los resultados
12.Escucha Activa
13.Orientación hacia la innovación 
14.Gestión de proyectos
15.Oratoria
16.Escribir bien
17.Saber contar historias(15 y 16)
18.Inteligencia financiera
19.Saber vender, marketing en general
20.Buen servicio al cliente


Todos estos elementos reflejan valores agregados adicionales a la enseñanza académica. Se debe evitar que los alumnos se apeguen a memorizar fechas,  personajes,  aforismos,  teorías y procesos que carecen de aplicación alguna en su futuro desempeño profesional, olvidando darle a los estudiantes elementos prácticos de relevancia para el ejercicio de sus carreras. 

Cuando se tiene la oportunidad de leer sobre la vida de grandes visionarios como Steve Jobs empezamos a comprender que ninguna gran innovación en la vida y en los negocios ocurre en el vacío de lo meramente académico. Todos están construidos sobre la base de innumerables avances y conocimientos mas pequeños o elementales, que pueden provenir literalmente de cualquier lugar.  Y cuando hablamos de innovación, a propósito de mencionar a Steve Jobs, la gente enseguida asocia la innovación con la tecnología, sin embargo,  la innovación tecnológica es solo un subconjunto. La innovación es un concepto que debemos entender de forma más amplia y que realmente trata de crear valor para los clientes y valor para cualquier organización.
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No enseñemos a las personas solo a depender  de la autoayuda.  Ser optimista, sin fundamentar el optimismo con otras habilidades blandas y duras, puede llevar a las personas  a vivir en un auténtico autoengaño permanente que no les proporciona suficiente perspectiva para avanzar en sus vidas.

Levantemos el perfil, elevemos la mirada, y vayamos mucho más allá de lo que nos permite alcanzar la academia,  pero especialmente hagamos un esfuerzo notable por ir mucho más allá de lo que nos proporciona la Autoayuda.

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