jueves, 17 de octubre de 2019

Venezuela: Alternativas de Financiamiento Empresarial


En los últimos meses, la financiación empresarial se ha convertido en uno de los quebraderos de cabeza más difíciles de gestionar por parte de las empresas. Es sabido por todos que la ausencia de alternativas en el financiamiento ocurre a causa de la supresión de créditos bancarios por la restricción establecida por vía del encaje legal.

El principal efecto que se busca con esta medida es estabilizar el tipo de cambio en divisas  y con ello suprimir el efecto inflacionario asociado a una subida en el precio de las mismas, especialmente del dólar. 

Este escenario arroja sin embargo aristas adicionales de realidad que el Banco Central de Venezuela no puede controlar,  y carece de los instrumentos necesarios para medirlas, entre éstas tenemos lo que ocurre en el ámbito de la economía de la información y la urgencia de tener que tomar decisiones bajo las condiciones de incertidumbre que afrontan las empresas, en un clima de tensión política cuyo desenlace aún se desconoce, con todo el  el impacto que tiene la incertidumbre como escenario que domina la escena. 

Al levantarse las restricciones que impedían a las empresas y al público acceder al mercado de divisas, suprimiéndose el control cambiario, las compañías lograban financiarse sin grandes problemas, pero este escenario ha cambiado por completo de forma reciente, por el hecho de que el acceso a fuentes de financiamiento ha sido cada vez más difícil de conseguir para las empresas.  En el entorno actual crecen la dificultades para acceder al crédito, las denegaciones de renovación de líneas de crédito o la imposibilidad de descontar algunos efectos comerciales ha llevado a muchas empresas, especialmente pequeñas o medianas, a pasar por serias dificultades para seguir funcionando. En definitiva, en el entorno actual todos los agentes económicos tienen la necesidad de obtener financiación y, de ser posible, rápidamente. 

Algunos respetables análisis interpretan este contexto como lesivo para la actividad económica. Sin embargo, obvian señalar los efectos de las sanciones económicas en la nación, una variable que se debe despejar sin caer en los abismos exacerbados de las discusiones estériles en materia ideológica. Los empresarios venezolanos han aprendido a lidiar con el hecho de enfrentarse a un entorno que es dinámico y complejo, con relaciones sistémicas, tanto por los sujetos que actúan en él, como por las temáticas sensibles que se abordan a diario por parte de los analistas y expertos. En este paradigma, los cambios no siempre se procesan adecuadamente, dando lugar a crisis organizacionales con procesos de aprendizaje y renovación, en los cuales, algunas organizaciones salen fortalecidas, mientras que otras se achican o tienden a desaparecer. 

Se ponen en marcha muchas estrategias de tipo ofensivo o defensivo, según la empresa, el  sector o el mercado en que actúe la empresa, que contemplan, además de los efectos de la inflación, la debacle en la rotación de inventario en los anaqueles, como la previamente citada ausencia de fuentes de financiamiento.  Hace poco citábamos como positiva la iniciativa de difusión por parte del INAPYMI y la SUNAVAL en la democratización del acceso al mercado de valores, pero cabe preguntarse si tales mecanismos son suficientes cuando solo nos ocupamos de crear estímulos del lado de la oferta, mientras los créditos al consumo y al crédito se mantienen rezagados y restringidos. 

Si bien se percibe una estabilización en los indicadores que se registran en el Tipo de Cambio, también se percibe una ralentización en la actividad de la bolsa de valores de Caracas, una correlación adjudicable a la insuficiencia de liquidez monetaria, tal como lo señala en su artículo el asesor de inversión y corredor público de valores José Miguel Farías,  Director de Finanzas de Rendivalores, Casa de Bolsa.
Fuente: Rendivalores, Casa de Bolsa

No obstante esto,  a pesar de considerarse estos escenarios de desaceleración en dichos indicadores una señal inquietante, es necesario poder analizar hasta qué punto la relativa novedad de difusión y divulgación de fuentes alternativas de financiamiento, pueden ser especialmente útiles en tiempos de crisis cuando la financiación bancaria es muy reducida y en su caso, la exigencia de mayores garantías e incremento de los riesgos en los créditos por parte de las Entidades bancarias, la convierten en este momento en inviables. 

Sin duda existe una necesidad acuciante en la PYMIS y PYMES de obtener financiación por un lado, y además si es posible que ésta tenga las características de recursos propios, haciendo necesaria la consideración de estas otras alternativas no tradicionales de financiación. Las fuentes de donde abrevan sus necesidades de dinero han sido la autofinanciación y la financiación bancaria. Pero cuando esto es insuficiente para atender las necesidades de la empresas y el recurso de ampliación de capital -financiación propia externa - implica la realización de desembolsos por parte de propietarios y accionistas, cuestión que no puede hacerse de forma regular ya que las necesidades de recursos por parte de la empresa suelen ser superiores al patrimonio de los accionistas, la alternativa viable para satisfacer estas necesidades financieras consiste en acudir a la financiación ajena. 

Por lo que a la financiación ajena se refiere, es decir, la que implica una deuda por parte de la empresa con sus acreedores, cabe distinguir entre empréstitos obligacionistas - emisiones de bonos y obligaciones - y préstamos y créditos.  Los primeros son denominados emisiones de renta fija corporativa, que ha sido un segmento, hasta el momento en Venezuela, reservado prácticamente a las grandes empresas. Ello explica la importancia del proceso de democratización y difusión previamente señalado., ya que el mismo parece representar una vía no tradicional de financiación ajena posible.  

Una alternativa que exige de los empresarios venezolanos un cambio de paradigma en cuanto a la supresión de prácticas contables creativas, sumamente cuestionables  así como  el compromiso hacia la transparencia informativa,  en un país donde los agentes económicos deben comenzar a reinventarse también suprimiendo de su actuación cualquier espera de incentivos y protección de un Estado paternalista, que tanto daño nos ha hecho en el largo plazo por nuestra dependencia petrolera, convirtiendo a un importante segmento de la economía en yonquis adictos a dicha renta.  

Por consiguiente, las PYMES y PYMIS, necesitan acudir a estas nuevas fuentes de financiamiento, tales como las que comienzan a ofrecerse en el mercado de valores. Sin duda con esta iniciativa de la SUNAVAL y del INAPYMI también con el tiempo comenzaremos quizás a ver cómo se incorporan a este proceso las  Sociedades y Fondos de Capital Riesgo así como los Business Angels, todo dependerá del virtuoso componente ético con el que los agentes económicos comiencen a emplearse en sus respectivos desempeños, considerando también la importancia de otorgarle sosiego a un público consumidor venezolano que está ansioso por que se alcance la estabilidad política y económica, porque alberga un ardiente deseo por consumir buenos productos y servicios en un clima de estabilidad en los precios.   

miércoles, 16 de octubre de 2019

Venezuela ¿Por qué es fundamental conocer los Mercados Financieros?


"La riqueza superflua sólo puede comprar cosas superfluas"
Henry David Thoreau (1815-1864), escritor estadounidense


La cita que encabeza esta reflexión es una breve muestra de las convicciones sociales y políticas de Thoreau, convicciones que llevó a la práctica en su propia vida, y en sus propios escritos, negándose a admitir las normas estrechas e hipócritas de la sociedad norteamericana.


En las noticias cotidianas escuchamos a veces que el mercado de valores ha cerrado con pocos/altos/tímidos movimientos, con buenos/malos/moderados rendimientos, con escaso/alto volumen de transacciones, etc. Y suele ocurrir que la mayoría de nosotros no entendemos absolutamente nada de estos términos. Ante ello, muchas personas infortunadamente piensan que tales noticias están destinadas solo para gente bien preparada, de origen noble y acaudalada o para gente de buena posición social, estudiada, con notables credenciales académicas, en fin, que no son noticias para un pueblo oprimido por las adversidades y que está más preocupado por la inflación, los malos servicios públicos, y el malestar que agobia su cotidianidad. 

Efectivamente es un error abstraemos de indagar un poco más. Huimos hacia nuestros asuntos cotidianos impregnados por la crisis cuando escuchamos la frase "Mercados Financieros o Mercado de Valores". Lo vemos como un monumental cuadro inalcanzable e indescifrable. Dicha imagen no ha variado sustancialmente con el paso del tiempo. Por tal motivo hemos decidido escribir este artículo para cambiar esa reiterada impresión, pero, moderando hasta su justa medida nuestro objetivo inicial, que sería suficiente si cubriera las necesidades iniciales de consulta personal o profesional de nuestros lectores; es decir, si esto les ofreciera algunos buenos motivos de reflexión y si, en última instancia, les resultara una lectura inspiradora y enriquecedora, solo así entonces habremos cumplido nuestro objetivo. Así que comencemos.

Estimado lector,  los "Mercados Financieros" son el punto de referencia de las economías más sólidas y prósperas del mundo, y pueden llegar a ser un aspecto fundamental que refleje la economía de una nación. Es el lugar donde las personas que tienen un exceso de fondos disponibles los transfieren a quienes tienen un déficit. Los mercados financieros, como los mercados de bonos y de valores, juegan un papel crucial en muchas economías, porque buscan promover una mayor eficacia de la misma  llevando fondos de excedentes monetarios hasta el lugar donde hacen falta. De este modo deducirá Ud., que el buen funcionamiento de los mercados financieros representa un factor clave para poder generar un crecimiento económico alto. Un desempeño timorato o deficiente de ellos es una de las causas de la pobreza de muchos países en el mundo. Sepa Ud. también que las actividades de estos mercados  tienen efectos directos en la riqueza personal de los individuos en general, en la conducta de los negocios - ya hablaremos de este aspecto en una próxima entrega - y de los consumidores, así como en el desempeño cíclico de la economía.

Bonos, tasa de interés y financiamiento 

Un bono, es un valor emitido/adquirido, y  es también denominado un instrumento financiero o activo, que se convierte a su vez en un derecho de un tercero sobre el flujo de ingreso futuro del que emite (bonos) o sobre activos (cualquier derecho financiero o elemento de propiedad del patrimonio). En resumen, un bono es un instrumento de endeudamiento que debe hacer pagos en forma periódica durante un periodo de tiempo específico al que lo adquiere por parte del que lo emite.

Un mercado de bonos, es un pilar también fundamental para la sustentación de la actividad económica, porque permite a las empresas y a los gobiernos/instituciones solicitar fondos en calidad de préstamo para afrontar financieramente sus actividades, y es también fundamental su existencia, porque es el ámbito en el que se determinan las tasas de interés.  Esta última es el costo por solicitar fondos en préstamo o digamos es el precio que se paga por la renta de los fondos y se expresa en términos de porcentaje. Así como frecuentemente vemos tasas de interés en la economía, hipotecarias, tasas para prestamos de vehículos, crédito comercial de proveedores, etc., también hay muchas tasas de interés sobre muchos tipos diferentes de bonos. 

De tal forma que las tasas de interés son importantes en diferentes ámbitos, porque en un nivel personal, si son altas pueden disuadirnos de comprar un mobiliario, computador, electrodoméstico,  casa o un vehículo, ya que el costo financiero sería muy alto, pero también podría animarnos parar ahorrar mediante la adquisición de bonos en el mercado, ya que se generarían altos intereses por nuestros ahorros. 

El mercado de valores

Es sabido que las empresas organizan su capital en función del número de acciones que representan su patrimonio. Una acción común, precisamente representa una fracción de la propiedad de una empresa y es un valor que avala un derecho sobre las ganancias y los activos que ella posee. La emisión de acciones y su venta al público es una forma que las empresas tienen de obtener fondos financieros. 

El mercado de valores, es el lugar en en el cual los derechos sobre la utilidad neta de las empresas se negocian. Y es el mercado financiero  más ampliamente seguido en casi cualquier país próspero que se precie de serlo, incluyendo nuestra golpeada Venezuela, aunque mayoritariamente la gente no lo siga, y por eso se le llama a menudo  simplemente como "el mercado". Cuando en las noticias observamos referencias al mercado de valores, se debe a que pudo ocurrir una fluctuación importante en el precio de las acciones. Muchas personas suelen especular en relación con el pronóstico hacia donde se dirige el mercado de valores y se entusiasman con euforia egocéntrica cuando obtienen un "rotundo éxito" en los pronósticos, pero también se deprimen irremediablemente cuando les ocurre una "pérdida cuantiosa".  En este punto cabe resaltar que no existe forma de hacer pronósticos 100% en esta materia, nadie tiene el poder de una bola de cristal o de los caracoles, mucho menos Hermes el iluminado  para acertar certeramente,  quizás algunos podrán hacerlo durante un tiempo pero jamás todo el tiempo. Y suele suceder que el Señor Mercado puede llegar a ser caprichoso. Así como la diosa fortuna puede tocar los predios de un inversor para tamizarlo de lujos y suntuosidades, también la diosa fortuna puede tocar su puerta para desnudarle.

Dicho esto, estimado lector debe comprender de lo anterior que efectivamente los precios de las acciones son sumamente volátiles, y cuando ocurren estas fluctuaciones considerables en los precios de las acciones, también terminan afectando la magnitud de riqueza de las personas y como resultado adicional su inclinación al consumo y al gasto. No obstante, la bolsa de valores también es un factor crucial en la toma de decisiones de inversión de los negocios, porque el precio de las acciones influyen en la cantidad de fondos que pueden conseguirse mediante la venta de acciones que hayan sido emitidas para financiar gastos de inversión. Cuando una empresa tiene una cotización alta de sus acciones, significa que puede obtener una cantidad más grande de fondos, que podría usar para adquirir bienes de capital, maquinaria o medios de producción asociados a proyectos empresariales, que usará como parte de la planificación de su crecimiento y de su producción. 


El Azar de la renta petrolera

Amigo lector, Venezuela va traspasando un umbral que nos va desdibujando  "El Estado mágico" [1] y paternalista que conocimos varias generaciones, y es el sempiterno problema de la confusión entre solidaridad y paternalismo. Nuestro país ha venido mostrando signos inequívocos del agotamiento de ese modelo, sin que ello signifique que no podamos recuperarnos. Los buscadores y reclamadores de renta petrolera que tradicionalmente han prosperado y medrado del Estado benefactor, deben asimilar esta nueva y amarga realidad. La saturación de los referentes puede imponer  la voluntad de nombrar de una manera diferente lo muchas veces repetido ad nauseam respecto al rentismo petrolero. Pero es menester reorganizar a la sociedad en torno a estimulos de reivención de Venezuela al estilo del viejo pero vigente y extraordinario libro de Giulio Santussuoso "Reinventar  a Venezuela", Editorial Galac.(1992). (Con prólogo de Jorge Roig).

Hace poco celebramos sin complejos la iniciativa de Instituciones, gremios y entes reguladores como la Sunaval que han comenzado a dar a conocer las bondades del mercado de valores y en tal sentido han realizado varios conversatorios para señalar al público y a las empresas la importancia de que se familiaricen con estos instrumentos.


"Un programa de gobierno que promueva el crecimiento económico a partir del intercambio interno es un programa liberal, mientras que un programa que promueve el crecimiento a partir de las exportaciones es un programa mercantilista y retrógrado, propio de países puramente extractivistas y adictos a la importación de mercancías".

Hace poco en una ocasión en el twitter comparábamos al mercado de valores con una especie de casino donde se apostaba dinero a cambio de acertar en el comportamiento de un puñado de acciones. Esa afirmación soltada con algo de imprecisión nos fue corregida de forma paciente y didáctica por un bien formado y experimentado corredor de bolsa venezolano. Nos enfatizaba lo fundamental de no hacer uso de comparaciones lesivas, porque eran más el reflejo de un sesgo cognitivo prejuicioso que de un conocimiento cabal del funcionamiento de los mercados de valores. El comportamiento lúdico es más propio de ciertos agentes económicos infantiles pero que son adictos a los esteroides, y no de los mercados de valores. Tiene razón, y lo hago extensivo para que nos familiaricemos más con esta inexplorada parcela de conocimiento que lamentablemente no poseen muchos venezolanos. 

[1]  Fernando Coronil Ímber. El Estado Mágico.  Editorial Alfa

martes, 15 de octubre de 2019

Venezuela: Inflación, hiperinflación y díaspora.


Parece una opinión de consenso la afirmación que indica que el ciudadano de a pie en Venezuela vive pensando en proteger su dinero mediante la compra de divisas. Muchos accedemos a testimoniar éste fenómeno en comercios, empresas y en el consumo. Y no cabe duda,  ha comenzado a incrementarse el número de  transacciones haciendo uso de divisas. 

Muchas personas afectas al gobierno señalan de irresponsables a empresarios y comerciantes por hacer uso de este mecanismo. Evitan comprender que se trata de un fenómeno generalizado que obedece a la percepción de riesgo y credibilidad  adjudicable al agrio clima de crisis del liderazgo político. Un liderazgo que no ha cedido en continuar obstaculizándose mutuamente para resolver la confrontación, aunado a la autoreconocida dósis de impericia del  gabinete económico para formular un programa coherente de ajuste macroeconómico. Todo un cóctel explosivo que nos afecta a todos, menos a una minoría de la población que posee moneda extranjera.

No es difícil entonces conjeturar que el comportamiento de los agentes económicos los hace percibir que nuestra moneda de curso legal se convierte también por lo ya descrito en una "moneda débil", es decir dinero con peligro siempre latente de quedar devaluado por su emisión descuidada, por sufrir un ataque especulativo, o por cualquiera de los factores de entorno confrontacional que padecemos y por consiguiente, con riesgo de perder valor respecto a una moneda más fuerte: el dólar, el euro, la libra, el yen, etc. 

Como consecuencia, tenemos que una de las maneras que han encontrado los agentes económicos para salvaguardar sus excedentes monetarios contra la devaluación, y contra los elevados diferenciales de hiperinflación, es invertir en las llamadas "monedas duras" o aprovisionarse de inventarios y materia prima suficiente que les permita planificar flujos futuros de caja. Un pánico explicable que lastimosamente solo lo comprende quien enfrenta el riesgo de un cierre operacional y la viabilidad de su empresa. 

Toda la actividad económica de un país usa como pilares fundamentales a la fe y a la confianza entre sus ciudadanos. Un elemento por medio del cual se tranza la confianza entre ellos es cuando se intencambian bienes y servicios mediante la moneda de curso legal, que es un símbolo de la integridad entre habitantes de una nación. Cuando surge la inflación sin que se impongan políticas de torniquete a la misma  puede desatarse  la pérdida de confianza de la población en la pericia de su dirigencia llámese gobierno + oposición en mantener la ansiada y estable integridad nacional.

A todo lo descrito debemos sumar tres elementos a considerar: Primero, el poder de influencia  que en tiempos de crisis adquieren  referentes encarnados en personas con respetable experticia,  con influencia en el ámbito académico, empresarial y de la sociedad. Sin duda personas que han labrado su desempeño gracias a su propia eficacia personal y que han aumentado su éxito aplicando el poder que tienen de forma indirecta, es decir, mediante la influencia.  Cuando uno o varios economistas que son seguidos por decenas de miles de agentes económicos que operan en Venezuela recomiendan en su juicio de expertos "hacer cobertura", veladamente señalan un camino que se traduce en comprar divisas, que a su vez  desata muchos de los desequilibrios que volatilizan los precios de bienes y servicios en la economía. 

En segundo lugar,  la trayectoria inflacionaria en Venezuela ha demostrado con suficientes elementos que parte de las presiones inflacionarias obedecen a políticas populistas que parten con la buena intención de protección a la población pero que se desvirtúan con el paso del tiempo por su falta de control y seguimiento al desestimar el impacto de las acciones del gobierno en materia de política monetaria, pago a contratistas/proveedores, en materia impositiva, etc, con los efectos que sobre las políticas de protección y subsidio que terminan ocasionando desequilibrios con perversos incentivos. 

En tercer lugar, debemos combinar todo lo anterior con cierta resistencia de muchos agentes económicos para aceptar con entereza que es necesario ponerle fin el gasto y estilo de vida suntuoso que tradicionalmente nos acostumbró a disfrutar el auge de los precios petroleros. Hemos padecido durante muchos periodos de auge y caída en el precio del barril de petróleo, del efecto colateral conocido como efecto Duesenberry de la teoría del consumo: "El gasto tiende a mantenerse al mismo nivel después que cae el ingreso".


A todos nos cuesta restringir el consumo de la misma manera que antes  lo habíamos aumentado cuando inicialmente nuestro ingreso creció. Nos acostumbramos fervientemente a ello, nos aferramos al anterior nivel de ingreso y no hay forma de que se acepte que debemos ajustar nuestro estilo de vida por más que las circunstancias vitales del entorno económico así nos lo exijan. El populismo de las políticas gubernamentales los lleva a ignorar el efecto Duesenberry y los individuos terminamos pagando las consecuencias de la ausencia de racionalidad  y responsabilidad de la dirigencia del pais.

Al revisar el comienzo de la depresión económica venezolana, distinguimos el signo de que todo el escenario previo de bonanza petrolera había excedido su orden natural, y se había extraviado en el consumo más allá de sus límites naturales. Hoy se sabe que la psicología y la economía comparten muchos elementos, y la inflación es un fenómeno de ego desatado, que pierde la capacidad de crítica para adaptarse a los límites de esa capacidad.  Y lamentablemente también ataca a nuestros líderes, los llena de energía, creen poder atribuirse los mayores logros, se sienten triunfadores en el mundo, dominadores y capaces de grandes realizaciones, ya lo advertía el finado Maza Zavala en el 2007, "Ojalá nuestros lideres no cometan el error de creer que los precios del petróleo permanecerán siempre por encima de los 100 $USD, también el petróleo  padece los rigores del ciclo económico".  

Entramos al último trimestre de culminar el 2019, y el mundo se encuentra en el umbral de una nueva crisis económica, algunos señalan que es el segundo capítulo de la ocurrida en el 2008, a diferencia de lo ocurrido en la mayoría de las crisis financieras, los mercados cambiarios de aquél momento en las principales monedas evolucionaron de forma bien ordenada. El dólar se movió un poco respecto al euro y bajó un poco respecto al yen japonés, pero se movió muy poco respecto al yuan chino. La volatilidad actual es inquietante cuando incluimos en el caldo de cultivo la guerra comercial entre China y EE.UU, combinado al contínuo crecimiento de la deuda norteamericana y a cierta  disminución esperada del ahorro mundial debido al comportamiento en el mercado de deuda y de renta variable, el dólar siempre enfrenta el peligro de ser cada vez menos aceptado como única moneda de referencia. 

Un fenómeno que no ocurre en Venezuela pero si en buena parte del mundo es que los ahorradores dudan cada vez más antes de invertir su dinero en esta divisa. En los últimos tiempos atravesamos esa situación particular en la que los ahorradores venezolanos se ven obligados a comprar dólares al no encontrar alternativas, aún sabiendo - algunos no, no todos -  que dicha moneda está fuertemente amenazada.  Los países productores de petróleo y otros grandes actores del comercio mundial firman cada vez más contratos en otras monedas, por ejemplo, el euro, el yuan, el yen, la rupia, el rublo, etc. ¿Qué pasará cuando China decida concentrase en un esfuerzo enfocado por desarrollar más  su mercado interno, en la ruta de la seda y reoriente la pérdida de valor actual de su industria a causa de la guerra comercial?.  ¿Tendrá motivos para defender la paridad del dólar?.  Buena parte de las razones por las que el dólar se mantiene es debido a la buena voluntad y el talento ancestral de China para el ejercicio de la paciencia. 

Los venezolanos en medio de esta al parecer inacabable crisis,  debemos comenzar a encontrar fuentes alternativas de financiamiento al tradicional y asustadizo uso del dólar [Venezuela: Alternativas de financiamiento empresarial]. Al momento de escribir esta entrada se ha materializado un ajuste salarial integral al salario mínimo que lleva sobre todo al trabajador de la administración pública a ganar Bs.300 mil mensuales aunado a los efectos en todas las tablas salariales. Y ya algunos economistas comienzan a vaticinar los subsiguientes capítulos del  espiral inflacionario. Efectivamente comenzaremos a ver por un lado, los precios y el valor nominal de todos los bienes que suben, y por el otro, el valor de la moneda y el bienestar de la población que bajan. 

Un cuento que ya conocemos de memoria, la inflación económica, que termina siendo una inflación de carácter patológico, producida por un manejo gubernamental de tipo maníaco contra la depresión, y donde las emociones anidadas en nuestro inconsciente colectivo se transfieren a nuestro golpeado Bolívar Soberano, lesionando a su vez nuestra integridad como nación y erosionando su desintegración a cuenta gotas a causa de la diáspora poblacional. 

Finalmente, si escudriñamos la inflación partiendo de un enfoque psicológico, deducimos que la misma nos ha conducido por el sendero de los abismos de la baja autoestima y la desvalorización de nuestra imagen en el mundo, con infortunadas consecuencia para el logro de metas en alternativas que se vienen movilizando con iniciativas como la descrita en "El Mercado de Valores venezolano, incentivando con coraje  a la Maratón (I)". Es momento entonces de reflexionar sobre esa patología que nos lleva querer poseer dólares como único activo de protección de nuestra riqueza, hay que comenzar a pensar de modo diferente y no continuar en el juego de suma cero que nos guía al conflicto permanente en una época de escasez y miseria. Los juegos de suma positiva son los que comenzarán a conducirnos de nuevo a la prosperidad que esperamos, y  el mercado de valores es uno de esos mecanismos que empiezan a emerger. Ya hablaremos de este tema próximamente. 





lunes, 14 de octubre de 2019

La Felicidad en porcentaje


La psicóloga de Harvard Sonja Lyubomirsky ha inspirado una tendencia que ha comenzado a ser considerada seriamente en los departamentos de RR.HH de muchas empresas globales, un fenómeno que apenas inicia. Su libro «La ciencia de la felicidad: un método probado para conseguir el bienestar» proporciona datos de su laboratorio compilados durante más de 20 años de investigación. 
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Nuestras fortalezas y debilidades auscultadas desde el estudio del sufrimiento personal. ¿Por qué hay personas con disposición hacia la felicidad y otras se inclinan hacia la infelicidad y el sufrimiento? ¿Que actividades nos hacen infelices y no nos damos cuenta?. Jeremy Bentham padre del utilitarismo que plasmó aquello de "la mayor felicidad para el mayor número" miraría con simpatía eufórica esta investigación. Y no es para menos, ya ha logrado hacer palidecer el famoso «cálculo felicítico» de Bentham.
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El libro de Lyubomirsky nos muestra un gráfico con tres áreas de la existencia vital humana que permiten establecer un pronóstico de la felicidad. Con un factor de peso importante del 50% hallamos a nuestros genes, que gobiernan como un tirano parte de nuestro comportamiento, algo que Freud bautizó como el Inconsciente. Le sigue un sorprendente 10% de nuestras circunstancias de vida como determinante de parte de nuestra felicidad, es decir un pequeño dictadorzuelo que es un lacayo de nuestra sociedad es la que lo determina. Y pensar que las personas creemos que nuestras circunstancias tienen mayor peso. Y como opuesto a todos ellos encontramos el otro 40%, que se ocupa de nuestras necesidades genuinas en el entorno especifico en el que nos desenvolvemos. Y es lo que le da sentido a la investigación, porque enfatiza que nuestra vida en general lo que nos hace felices son nuestros actos deliberados, lo que decidimos hacer con nuestra vida. Es reconfortante descubrir  que un 40% de nuestra felicidad depende de nosotros y no de lo que poseemos o carecemos. 

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Lo bueno y lo malo de la era de abundancia que vivimos es que al ir sintiéndonos encandilados con la amplia variedad de placeres que nos muestra el mundo, tenemos la tendencia humana de ir tras la búsqueda de esos placeres por el placer mismo que nos proporcionan; sin darnos cuenta de la inoculada adicción que producen. Una vez satisfecho dichos placeres, comenzamos a buscar la satisfacción de otros, y muchas personas al no conseguirlos comienzan a sentirse deprimidos, especialmente cuando creen que no tienen nada que esperar. Esto nos convierte en personas sin una misión, sin proyectos que emprender.  Surge la simple fórmula: 
                   
                   Persona - (Misión + Proyectos) = Tristeza + Depresión 
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Cuando nuestros objetivos de supervivencia se encuentran plenamente cubiertos por la sociedad (hábitat, trabajo, comida, estudios, etc.) necesitamos urgentemente encontrar algo por lo que podamos transpirar. Construir cosas que importen: arte, negocios, familias fuertes, proyectos personales.
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La sabiduría convencional nos señala que la felicidad no es algo que se alcanza,  sino que es un sendero que hay que labrarse, estar abierto al descubrimiento, como cuando nos lanzamos en una aventura con abundancia de propósitos y con capacidad de tomar decisiones que adjudiquen peso determinante a nuestros actos.
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En un próximo post, delinearemos algunas estrategias para poner en práctica cotidiana los lineamentos básicos que Lyubomirsky ha sugerido.  También comentaremos algunas cosas más sobre este maravilloso hallazgo surgido hace pocos años y que recientemente empieza a ser incorporado en muchas empresas.

domingo, 13 de octubre de 2019

El Mercado de Valores venezolano, incentivando con coraje a la Maratón (I)

Así aprendimos desde niños la moraleja de la conocida fábula de Esopo sobre la tortuga y el conejo. Y  con mucha frecuencia en Venezuela la gente pregunta a los economistas, empresarios, inversionistas y emprendedores,  qué se debe hacer para proteger nuestra liquidez de la hiperinflación.


Y muchos recomiendan el tradicional consejo asustadizo de hacer cobertura en divisas,  adquisición de inventarios, materias primas, y eso si, hacerlo rápido para recuperación o protección inmediata, contribuyendo con ello en la espiral inflacionaria debido a las expectativas que también engendramos colectivamente con ese comportamiento generalizado y fácil de imitar.
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Nos quejamos de la ausencia o insuficiencia de políticas macroeconómicas y de la impericia del gobierno en dicha materia pero renunciamos al inmenso poder de actuación que tenemos en la esfera microeconómica si comenzáramos a diversificar pensando de forma diferente sobre el uso o destino de nuestros excedentes de liquidez. 
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No busquemos consejos de quiénes sufren de pánico, o lucran con nuestros más hondos perjuicios y temores. Y aunque este post no pretende aconsejar a nadie acerca de inversiones en Venezuela, si es bueno que sepamos que hay muchas opciones, incluyendo las señaladas anteriormente, pero si en verdad deseamos acabar con la inflación debemos salirnos de la cubeta llena de cangrejos a la venezolana.
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Y si no lo hacemos, persistirá la inflación, y la razón es muy sencilla, buena parte de los empresarios en Venezuela ven la inversión como una carrera de 100 metros planos, es decir desean hacerla rápido y llegar a la meta de la rentabilidad de forma inmediata. Y es seguro que lo consigan, es muy comprensible la premura y la inquietud por conseguirlo, pero escasamente comprendemos que lo hacemos a cambio de vivir permanentemente en  "sprints" que tarde o temprano, al menor descuido nos dejan sin oxígeno y sorteando precipicios, especialmente cuando afrontamos el riesgo de descapitalizarnos. Sabemos bien lo doloroso que es perder dinero cuando la hiperinflación no da tregua. A pesar de este panorama que enfrentamos cotidianamente, algo empieza depuntar de forma tenue pero consistentemente en el firmamento de la Venezuela que debe renacer de sus cenizas.
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Una de las inversiones que más empieza a llamar la atención, a juzgar por los indicadores de rentabilidad y cierta protección frente a la inflación, ha resultado ser el mercado bursátil y de Valores de Caracas. Especialmente para aquellos que quieren empezar a prepararse para correr una maratón, donde especialmente hay que tener paciencia, disciplina y sobre todo tesón como la tortuga de la fábula. 
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Varios conversatorios se vienen realizando con el patrocinio de la Sunaval (Superintendencia Nacional de valores), el INAPYMI (Instituto Nacional de Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria) y  varias Casas de Bolsa y Sociedades de Corretaje como Rendivalores Casa de Bolsa, Fivenca Casa de Bolsa, CorpCasa de Bolsa, Caja Caracas Casa de Bolsa y otras más que han unido esfuerzo para difundir a todo tipo de público las bondades, ventajas, estímulos, riesgos y sencillez de incursionar como inversionistas o emisores en este apasionante mundo alternativo que se sale de las tradicionales fórmulas de cobertura que empleamos para proteger nuestros excedentes monetarios. 

Seamos como la tortuga, tengamos la astucia de derrotar al conejo, recordemos que el tiempo es amigo y asistente de quienes usan su buen tino para aguardar su oportunidad, y es enemigo destructivo para quienes avanzan en pánico, a tientas y de manera destemplada. Este grupo de agentes económicos ha iniciado un venturoso camino,  a juzgar por lo que ocurre en el mundo cuando un mercado de valores funciona y es conocido por el público. 
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Como la mayoría de las virtudes, la persistencia y la perseverancia no pueden operar para bien de Venezuela aisladas de la inteligencia práctica, así que tengamos de esta última lo suficiente como para aplaudir estas iniciativas y extenderlas en los contextos adecuados,  donde habitan las empresas que hacen justa combinación de otras virtudes como la transparencia informativa, las buenas prácticas contables y la perseverancia como ingrediente principal en el progreso de nuestra querida nación.  
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Próximamente continuaremos describiendo la receptividad e impacto que estos conversatorios vienen teniendo en nuestra sociedad y lo que es más importante la incursión del entramado empresarial de la Pyme's y Pymi's en esta estimulante como sana maratón de la que saldrán sin duda más reconocidas y fortalecidas.