En nuestra vida resistimos los embates de adversidades que no siempre sabemos como enfrentar. Desconocemos que lo espinoso de nuestra situación, también encierra grandes oportunidades por descubrir. Este blog es más un antídoto personal en el que vierto aprendizajes y experiencias que percibimos de las novedades que surgen en nuestra existencia. Hay destellos que no hacen fuerza de potente farol pero proporcionan suficiente luz para transitar el camino, y que otros se guíen con el resplandor.
lunes, 14 de octubre de 2019
La Felicidad en porcentaje
La psicóloga de Harvard Sonja Lyubomirsky ha inspirado una tendencia que ha comenzado a ser considerada seriamente en los departamentos de RR.HH de muchas empresas globales, un fenómeno que apenas inicia. Su libro «La ciencia de la felicidad: un método probado para conseguir el bienestar» proporciona datos de su laboratorio compilados durante más de 20 años de investigación.
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Nuestras fortalezas y debilidades auscultadas desde el estudio del sufrimiento personal. ¿Por qué hay personas con disposición hacia la felicidad y otras se inclinan hacia la infelicidad y el sufrimiento? ¿Que actividades nos hacen infelices y no nos damos cuenta?. Jeremy Bentham padre del utilitarismo que plasmó aquello de "la mayor felicidad para el mayor número" miraría con simpatía eufórica esta investigación. Y no es para menos, ya ha logrado hacer palidecer el famoso «cálculo felicítico» de Bentham.
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El libro de Lyubomirsky nos muestra un gráfico con tres áreas de la existencia vital humana que permiten establecer un pronóstico de la felicidad. Con un factor de peso importante del 50% hallamos a nuestros genes, que gobiernan como un tirano parte de nuestro comportamiento, algo que Freud bautizó como el Inconsciente. Le sigue un sorprendente 10% de nuestras circunstancias de vida como determinante de parte de nuestra felicidad, es decir un pequeño dictadorzuelo que es un lacayo de nuestra sociedad es la que lo determina. Y pensar que las personas creemos que nuestras circunstancias tienen mayor peso. Y como opuesto a todos ellos encontramos el otro 40%, que se ocupa de nuestras necesidades genuinas en el entorno especifico en el que nos desenvolvemos. Y es lo que le da sentido a la investigación, porque enfatiza que nuestra vida en general lo que nos hace felices son nuestros actos deliberados, lo que decidimos hacer con nuestra vida. Es reconfortante descubrir que un 40% de nuestra felicidad depende de nosotros y no de lo que poseemos o carecemos.
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Lo bueno y lo malo de la era de abundancia que vivimos es que al ir sintiéndonos encandilados con la amplia variedad de placeres que nos muestra el mundo, tenemos la tendencia humana de ir tras la búsqueda de esos placeres por el placer mismo que nos proporcionan; sin darnos cuenta de la inoculada adicción que producen. Una vez satisfecho dichos placeres, comenzamos a buscar la satisfacción de otros, y muchas personas al no conseguirlos comienzan a sentirse deprimidos, especialmente cuando creen que no tienen nada que esperar. Esto nos convierte en personas sin una misión, sin proyectos que emprender. Surge la simple fórmula:
Persona - (Misión + Proyectos) = Tristeza + Depresión
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Cuando nuestros objetivos de supervivencia se encuentran plenamente cubiertos por la sociedad (hábitat, trabajo, comida, estudios, etc.) necesitamos urgentemente encontrar algo por lo que podamos transpirar. Construir cosas que importen: arte, negocios, familias fuertes, proyectos personales.
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La sabiduría convencional nos señala que la felicidad no es algo que se alcanza, sino que es un sendero que hay que labrarse, estar abierto al descubrimiento, como cuando nos lanzamos en una aventura con abundancia de propósitos y con capacidad de tomar decisiones que adjudiquen peso determinante a nuestros actos.
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En un próximo post, delinearemos algunas estrategias para poner en práctica cotidiana los lineamentos básicos que Lyubomirsky ha sugerido. También comentaremos algunas cosas más sobre este maravilloso hallazgo surgido hace pocos años y que recientemente empieza a ser incorporado en muchas empresas.
Etiquetas:
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